Artistas Revista

Marta Moreu – La escultura como pasión


Las obras de esta escultora son a la vez frágiles y contundentes. Figuras ligeras y sutiles pero con toda la fuerza del bronce.
Marta Moreu tenía muy claro desde pequeña que su vocación era la escultura, le encantaba modelar pero también pensaba que le costaría vivir de su pasión y, como que también le gustaba la enseñanza, decidió también estudiar magisterio. Y a lo largo de su vida ha ido ejerciendo simultáneamente sus dos profesiones, pero, sin duda, su pasión es la escultura. Cuando habla gesticula con unas manos de dedos largos y finos como espátulas, es de apariencia frágil, como sus esculturas, pero detrás se esconde una mujer fuerte que sabe lo que quiere. «Siempre me ha apasionado la escultura. -nos comenta Marta- Cuando estudié Bellas Artes elegí la especialidad de escultura y enseguida monté mi taller, donde además de hacer mis obras daba clases.»

Un taller que ha ido cambiando de emplazamiento, pues Marta Moreu ha recorrido medio mundo: ha vivido en Estados Unidos, en México, Alemania …. traslados motivados por la profesión de su marido «… pero allá donde fuéramos , yo me montaba mi estudio pero siempre sin perder la conexión con mi querido Empordà. Tengo casa en Begur desde hace 15 años y es aquí donde paso los fines de semana y los veranos. Antes había veraneado toda la vida en Palamós. Soy amante del mar y sobre todo del patín de vela. Además, tengo un restaurante en Regencós y lo lleva mi hijo, que es chef. En el restaurante tenemos una galería de arte donde se exponen mis esculturas y dibujos de artistas amigos, nos gusta relacionar la gastronomía y el arte». Pero sea donde sea, es con la tenacidad de su trabajo que salen estas figuras estilizadas con las que ella quiere representar el espíritu de la humanidad. «Me gusta modelar el cuerpo humano, pero no utilizo casi nunca modelos. Soy demasiado disciplinada y si tuviera un modelo mis figuras serían muy clásicas. Prefiero la expresividad, los gestos personales, inventarme cosas. ¿Por qué no? Es una obra más primitiva. Busco ante todo la expresividad, la intemporalidad y personajes asexuados. Mi concepto es modelar la humanidad. A veces una obra empieza siendo una mujer y termina siendo un hombre, porque es el espíritu, el que sale, no el modelo. «


Y allí está ella, realizando esculturas de más de 3 metros que como gigantes la rodean y la hacen más frágil y pequeña, ensartada en un andamio o transportando obra. «Es cierto, dice con una sonrisa, para hacer este trabajo tienes que estar en buena forma física, se hace mucho ejercicio y los problemas de espalda a veces son inevitables.» Pero la satisfacción de la obra concluida compensa los esfuerzos.