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Un agradable camino para pedalear al lado del rio disfrutando de un paisaje único.
El rumor del agua del Muga de camino hacia el mar es la banda sonora de esta ruta inaugurada el pasado mes de septiembre. Se trata de un camino natural que recorre las orillas del Muga y enlaza Sant Llorenç de la Muga con Castelló d'Empúries y de aquí hasta el mar, es decir, conecta los Pirineos con el Mediterráneo atravesando el Alt Empordà. El trazado recupera antiguos caminos que habían desaparecido debido al desuso, a la vez que incluye nuevos tramos como uno de 6 kilómetros que va hasta Castelló d'Empúries y de allá llega hasta Empuriabrava a través de los Aiguamolls de l'Empordà. En total son unos 40 kilómetros que se pueden hacer a pie, en bicicleta o a caballo. Es importante destacar que el último tramo, de 12,5 kilómetros y 10 metros de desnivel, es apto para sillas de ruedas. De la montaña al mar El camino natural del Muga permite hacer una travesía deliciosa por los diversos paisajes y hábitats que discurren junto al bosque de ribera y las llanuras fluviales. Fresnos, olmos, chopos y sauces combinados con tamarindos, higueras y zarzamoras dejan entrever entre sus ramas el río que actúa de hilo conductor, mostrando su corriente, las pozas, los remansos y los saltos de agua a lo largo de todo el camino. La ruta empieza en Sant Llorenç de la Muga y cruza los municipios de Terrades, Boadella y Les Escaules, Pont de Molins, Cabanes, Peralada y Castelló d'Empúries. La señalización para indicar la ruta ha sido dispuesta con especial atención en las diferentes poblaciones y cruces de caminos, indicando todas las direcciones posibles y las distancias. Diversidad de paisajes Este camino natural lo puede recorrer todo el mundo y con estados de ánimo muy diferentes: desde el más motivado que se propone superar todos los récords de velocidad, hasta aquel que sólo desea andar o pedalar tranquiñlamente, despistandose a cada paso. Los atractivos a lo largo de la ruta son muchos y variados, en especial cuando hace buen tiempo, porque la morfología del río invita a pararse en alguna pozar y zambullirse en una agua que invita al baño, tomar algo en alguna de las siete áreas de picnic habilitadas a lo largo de la ruta equipadas con aparcamiento para bicicletas, instalarse en la orilla a pescar un barbo o una lubina, entretenerse observando las bestias que trabajan en su aire o dejarse cautivar por el paisaje de los espacios de interés natural (EIN) que se suceden de camino hacia el mar, desde los de la alta Garrotxa y Ses Salines hasta los de los acantilados del Muga, pasando por el Parque Natural de los Aiguamolls de l'Empordà.
Como un calidoscopi, el paisaje de esta ruta va cambiando de forma y de colores a medida que las estaciones se suceden, por eso es una maravilla recorrerla durante el otoño, cuando la niebla baja se instala encima el agua y desdibuja el paisaje, como si alguien lo hubiera pintado con disparos rápidos para mostrar la impresión de un instante. Y por supuesto, también es recomendable llegarse a la primavera, cuando este camino natural adquiere el estallido y la luminosidad de una gran pintura al aceite.// TERESA ARTIGAS
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