Empordaguia


Historia de los Aiguamolls de l’Empordà

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El pasado 13 de octubre se cumplieron 28 años de uno de los días más felices de mi vida, el 13 de octubre del 1983 cuando el Parlamento de Cataluña aprobó, con solemnidad y por unanimidad, la Ley por la que se creaba el Parque Natural de los Aiguamolls de l'Empordà. Para mí se cerraba una etapa de 7 años de dedicación en cuerpo y alma a la campaña de defensa, que formalmente empezó el 1976 con un artículo a la revista Presencia, después de cuatro años, iniciados el 1972, de ir descubriendo rincones y pájaros, hasta enamorarme de aquellos “cobijos vivientes”, como decía Mª Àngels Anglada, donde la vida hierve con tanta intensidad.

Renacimiento ornitológico

A pesar de que ahora no trabaje, voy muy a menudo a los Aiguamolls, me gusta vivir este sueño hecho realidad. Cuando estábamos ante las máquinas, cuando todo parecía perdido, nos movía la gran fuerza del amor por los pájaros y sus paisajes vivos, y ya entonces, tercos y convencidos, creíamos firmemente en el renacimiento de los estanques y su vida. La revista “Plaza Mayor” de Sant Pere Pescador, dedicó una buena parte de la edición de enero del 1984 a la recientemente aprobada Ley de los Aiguamolls. En el artículo donde yo mismo explicaba la Ley, acababa diciendo: “Damos la bienvenida, con los aiguamolls protegidos, al renacimiento ornitológico de la llanura ampurdanesa”. Y lo hemos conseguido. Hoy las aves están a miles, y muy tranquilas, anidan todo tipo de pájaros: cigüeñas, patos y los gansos venidos del norte. Los Aiguamolls son un verdadero refugio por la fauna, un lugar cargado de vida donde reponer y criar con tranquidad, donde los ampurdaneses y los catalanes en general hemos demostrado que es posible la convivencia, que podemos mantener la maravillosa biodiversidad, y los paisajes de nuestros antepasados para transmitirlos a las futuras generaciones, como muestra de calidad ambiental y civilización.

Crecer de manera sostenible
Todavía me emociona ver tranquilos los miles de pájaros que pueblan los estanques, que no saben que todo aquello fue de un trist que desapareciera. Me emociona ver los miles de visitantes, y comprobar como la gente estima los Aiguamolls y los reconoce como un patrimonio colectivo.
Ahora sólo queda continuar trabajando con entusiasmo y positivismo, para reforzar o devolver ciertas especies, por reinundar algunos estanques todavía secos, para proteger mejor las playas y convertir en reserva marina algunos lugares del litoral, para asegurar la conectividad biológica con el resto de espacios naturales de interés, sobre todo con los del bajo Ter, campos y arrozales incluidos, que sería imperdonable perder.
Y todo esto dentro de una comarca, un país, que entienda bien que el progreso es crecer de manera sostenible, manteniendo la belleza y vigor de los paisajes, compartiéndolos con las especies de plantas y animales que nos acompañan, en esta maravillosa aventura cómo es la vida al planeta Tierra. “Hemos parado la muerte, en largo combate: Una tregua firmada con aire y alas.” Escribió la añorada Mª Àngels Anglada, y creo que tenemos que hacer surgido un grito, como el bram de la leyenda del Bruel, que proclame en todas direcciones, POR MUCHOS AÑOS HUMEDALES!!// JORDI SARGATAL VICENS. Director del Parque Natural de los Humedales de l'Empordà del 1984 al 1998

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