Empordaguia


Agustí Villaronga, la consolidación de un maldito

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Es un inconformista robusto, un enigma, con una sensibilidad a flor de piel y un talento visual que estremece. Su genio cinematográfico nada tiene que ver con el mundo de las convenciones y el canon al uso. Arrastra fama de “raro” porque mira a los ojos sin titubeo por tímido que sea, nunca transige, odia la hipocresía y busca las ocurrencias y el humor en los arrabales donde se cuece el verdadero underground. Pa Negre, su última realización, ha obtenido nueve Goyas, algo inaudito, entre ellos, el de mejor director.

 

Agustí Villaronga nació en Palma, nieto de titiriteros e hijo de un niño de la guerra que acabó siendo cartero y a quien le apasionaba el cine. Cuando yo era pequeño, jugábamos a hacer proyecciones con dibujos, cajas de cerillas y linternas. Mi padre también me motivó a coleccionar cromos de actores. Cuando cumplí catorce años decidí ser director. Al acabar el colegio, escribí a Rossellini. Difícil entrar en su escuela. Me matriculé en Barcelona: Geografía e Historia, y me inicié haciendo cortos.

 

Fascinado con el nuevo cine brasileño y el del húngaro Miklós Jancsó no le fue fácil encontrar productor, pero Núria Espert y Víctor García le propusieron un papel en Yerma. Pasó tres años recorriendo los escenarios de Europa y América aprendiendo a viajar a lugares que cuesta encontrar en los mapas, y a interesarse por el estilismo, la técnica de la luz y la interpretación.

Tras el cristal (1986) fue su opera prima. Inmediatamente se convirtió en un autor de culto por las imágenes sin concesiones y una trama intelectual explosiva. El niño de la luna (1989), estrenada en el festival de Berlín, desconcertó a la crítica internacional, aunque le valió un Goya al mejor guión original, y otros premios europeos.

 

—¿Qué significó dirigir Pa Negre?

—Fue una película en la que dejé las peculiaridades que se entienden por cine de autor para contar una historia. Es la película que tiene menos florituras de estilo. Quería meter al público en la historia y busqué componentes de melodrama, algo que nunca había hecho. Resultó uno de los rodajes más agradables. La relación con los actores fue excelente. A los niños los saqué de castings en las escuelas primarias de la zona de Manlleu, que elegí por intuición.

 

Dos de los niños han ganado un Goya por su interpretación. Massa d’Or, la productora de la incombustible Isona Passola, arriesgó todo su patrimonio y aún no entienden lo ocurrido. Récord de recaudación, copias y más copias, reclamos internacionales.

 

—¿Qué supone ganar más Goyas que nadie?

—La primera sorpresa fue en San Sebastián, por la extraordinaria acogida de la crítica, la prensa y el público. Luego los Gaudí y ahora esto. El primer fin de semana, tras los Goya, tuvimos que pasar ciento veinte copias a toda prisa. La recaudación superó, en dos días, la de los cinco meses que llevaba en cartel. A nivel personal una satisfacción, un estímulo potente tras años de dificultad y tesón. Ahora me puedo plantear una carrera más personal. Aún tengo camino por delante.

 

Duerme en el cajón, desde hace años, un proyecto más que ambicioso, la adaptación personal cinematográfica de La mort de la primavera, de Mercè Rodoreda. No hace mucho, el Palau de la Virreina presentó una exposición con extrañísimos elementos del decorado.

 

Mientras, rueda una miniserie con Carmen Maura “Carta a Eva” para TVE sobre tres mujeres, en la trastienda del poder, que en 1947 coinciden: Carmen Polo, Evita Perón y Juana Doña, una comunista condenada a muerte. // PEPE RIBAS FOTOS JORDI ESTEVA

SU EMPORDÀ

Un paseo:
Los caminos que bordean el río Ter, entre Verges y Colomers.
Un espacio cultural:
Mas Pi, de Verges, y Mas Sorrer o los Girasoles, donde organizan festivales de cortos al aire libre en verano.
Un pueblo:
Les Olives
Un restaurante:
Can Quel, de Foixà
Un plato:
Caracoles
Qué le sobra al Empordà:
Me gusta tal como es
Un lugar que te inspire:
La casa de Jaume Perecaula, mi director de fotografía. Está entre Les Olives, Jafre y Verges. En la mesa de su cocina he escrito pedazos de todas mis películas.
Un consejo a los políticos:
Que desaparezcan
Tú ampurdanés singular:
Dalí. Y mis amigos de aquí: todos raros.


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